En la foto (de Sergio Requena) la formación original de Mario Rojas & Grupo,
con quienes grabamos el disco MUSI-CACHI-LENA. Sello Alerce, 1997.

Por la izquierda : Simón Poblete, Gabriel Skármeta, María Izquierdo, Pablo Soza y Rodrigo Palma.

 

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Un desastre de galán

.por Antonio Skármeta

(CARAS. Noviembre de 1997)

Hay un tipo de canción chilena que me parece exacta en la forma que combina tradición con modernidad: aquélla que tiene un fraseo sofisticado, mucho de energía rock, cierta poesía irónica y cosmopolita, y que sin embargo es inconfundiblemente nuestra. No sucumbe en reiteraciones folcloristas, ya que los maestros del género son insuperables y no aspiran a un gesto global que la ubique en el limbo de los canales transnacionales.

Lo que seduce en el CD debutante de Mario Rojas, Musi-cachi-lena es que se ubica justo en la encrucijada: es tremendamente arraigada y al mismo tiempo furiosamente internacional. Me imagino que una estrategia semejante, en cada rubro, es la que deberían seguir nuestros artistas e intelectuales si aún piensan que la palabra "identidad" tiene algún contenido.

Tras los agresivos conflictos que trae la globalización, me permito definir "identidad" de una nueva forma: identidad es aquello que somos por tradición y costumbre, sumado al modo particular como nos insertamos en lo ajeno, más el estilo crítico con que permitimos que lo afuerino nos transforme. Que la aclaración de un término desemboque en semejante trilogía es aberrante, pero si es que incurro en esta monstruosidad es porque no veo otro modo de entrar con ímpetu original en los abundantes debates internacionales de fin de siglo sobre la identidad y la globalización.

No pretendo hacer de este hemoso disco el emblema de una actitud, pero en la sencillez y claridad de su propuesta leo un signo que me estimula a una extrapolación de la cual desciendo de inmediato. Rojas es un poeta, un eximio narrador distinguido en los Premios Municipales de Literatura santiaguinos, un efervescente intérprete y traductor bilingüe, investigador y recopilador de folclore, y un Cáncer neto que no se jacta de sus hallazgos, que se esconde en una timidez sorprendida, y del cual todo el mundo habla con admiración y respeto sin que él se suba a ningún pedestal.

Ha participado en el Festival de Viña en el género folclórico, finiquitando lo que mejor sabe: historias urbanas chilenas que atañen a tipos de la ciudad, sus dilemas sueños y abismos. Recordarán sus triunfales "Para ti, luces del puerto" y "Avioncito de papel". Casi sin proponérselo ahora acumuló a su alrededor una banda de kilates y cuenta con la fidelidad espectacular de la actriz María Izquierdo, quien como cantante alucina y eleva. Nada de raro que el CD abra con el sonado "Siempre quise volar", donde el ímpetu de un palmoteo cuequero se funde con un lírico violín, la arremetida victoriosa de baterías y guitarras eléctricas, además de una letra de contagiosa alegría: "Quisiera flamear como una bandera, ser hoja de otoño en su viaje a tierra. Yo quiero ser el viento con su espacio y con su tiempo. Aunque no soy viento ni soy bandera flameo en tu pelo y en tu risa tierna. La tierra entera gira en tus contornos, en un torbellino de brisa fresca."

Otros dos temas destacan por la gracia de los arreglos, el humor desencantado, la actualidad de los personajes y la inmensa ternura que se filtra por la ironía (quizá la única manera de ser sentimental en esta década). El primero es "Qué bajón", una versión deliciosamente santiaguina de "Cuarente y veinte": un idilio meramente sexualentre un amante que viena de vuelta de todo con una dieciochera, se transforma de repente en amor del bueno. El varón damnificado trata de defenderse a como dé lugar. "Ella me dijo bajito que me ha comenzado a amar. Yo miré para un costado, øqué le puedo contestar?".

La apoteosis está en el surco cinco con "Un desastre de galán", ese enamorado que no atina para mal ni para bien, que no tiene plata para pagar el café ni el motel, y que aspira a que no lo juzguen ni le pidan ser perfecto. Tanto este motivo como la mayoría de las canciones funcionan en una confortable corriente alterna, pues son pequeñas situaciones dramáticas entretenidas de seguir y virtuosamente orquestadas para deleite de los más musicales. Un acierto del sello Alerce.

 

 

ENTREVISTAS EN INTERNET

PRIMERA LINEA: 27junio 2002

EL SIGLO: 21 de junio de 2002

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"La Cueca Chora y la Cueca Brava"./ www.nuestro.cl

 

"La canción debe estremecer y trascender"

Por José Osorio EL SIGLO: 21 de junio de 2002

 

El miércoles 26 de junio se presentará, a las 12 horas en la sala de la SCD, "Folklore Urbano" de Mario Rojas y Los Santiaguinos, disco del nuevo sello M.A.CHI. (Música Chilena Independiente, de Warner Music).
Mario Rojas ingresó al imaginario musical de Chile con el grupo que marcó a una parte de la juventud que luchó contra la dictadura: De Kiruza. Han pasado más de 10 años, y él ha seguido en el canto con su propia banda. Lo hemos visto varias veces en el Festival de Viña del Mar con sus cuecas, ha escrito libros, ha hecho documentales y actualmente tiene un sitio web: www.cuecachilena.cl "punto de encuentro e intercambio de información de actividades cuequeras, pero también de historia de la cueca, de versos, letras, algo de literatura", nos señala Mario Rojas.
El Siglo conversó sobre su último disco y éstas son sus reflexiones.


Háblanos de tu nuevo disco...
"Este disco es la fusión, o suma, de dos estilos: lo que toco regularmente con Felipe Bravo y Rodrigo Palma (mi "grupo") y el estilo de Los Santiaguinos, cinco músicos jóvenes con mucho talento. A eso habría que sumar el aporte de invitados especiales, como Pedro Foncea, José Luis Araya, Panchito Araya, Freddy Chávez, Víctor Flores. Son tonadas y cuecas por "Mario Rojas y grupo con Los Santiaguinos". Son temas míos mayormente, pero también hay del folklore, o de otros autores: Nano Núñez y Luis Bahamonde. En un principio, yo quería que sonara en un estilo antiguo, así como de los años 50, pero por el camino se fueron incorporando guitarras eléctricas y armonías vocales más contemporáneas. El resultado final ha sido una fusión muy interesante, con mucha fuerza, en las cuecas sobre todo, mucho cueca power".

¿Cómo debe ser la canción?
"Debe ser efectiva en comunicar sentimientos, ideas, virtuosismo instrumental, vocal, sonido, timbre. Debe estremecer y trascender, prenderse a la solapa de quien la escucha, seducir".

¿De dónde vienen las fuentes de tu trabajo musical?
"Mis fuentes son las de mi generación, soy un gallo que ya llegó a los 50, me viví entera la segunda mitad del siglo recién pasado. Me sentí muy influenciado por Los Jaivas. Víctor Jara debe haber sido una influencia súper fuerte para mí. No sólo el cantor, sino sobre todo la idea de ser varias cosas a la vez: músico, poeta, director teatral, activista. Como Patricio Manns, un gran escritor, a la vez que el más grande cantautor de su generación, a mi modo de ver. También escuché mucho al Inti y al Quila, me emocioné con su música más combativa, en los años de gloria como en los tiempos del dolor y la infamia. Pero cuando niño escuché muchos cuartetos de huasos, porque era lo que le gustaba a mi padre, que era guitarrista. Sobre todo a Los Cuatro Huasos y Los Provincianos.

También estuvo mi admiración por el neo-folclor en la adolescencia, esos maravillosos arreglos vocales de Luis "Chino" Urquidi. Fuera de Chile viví muchos años entre gringos, en una época que el folk era lo que todos queríamos tocar. Escuché a Neil Young, Joni Mitchel, Paul Simon, James Taylor, Don McLean, Dylan por supuesto, y su "hermanita" (como dice el Pirincho Cárcamo) Joan Baez. Bueno, y si no te tomaste en serio a Silvio Rodríguez y a Serrat en algún punto de la vida puede que tengamos una mirada distinta de lo que es escribir una buena canción. Eso lo supe con certeza cuando viví en Nicaragua. Cualquier intento por hacer canciones, que tuve antes de llegar a Nicaragua no cuenta: las primeras canciones que tienen sentido en mi vida las hice allí".

Has estado en la producción de revistas, discos y documentales, que rescatan personajes y una cierta cultura popular. ¿Cuál es la importancia de ese rescate?
"Parece que he pasado harto tiempo tratando de buscar tradiciones genuinas en la cultura urbana chilena. Esto está presente en mi relación con la cueca, una manifestación de origen netamente urbano que, no obstante, la mayoría asocia a lo rural. También en mi amistad con don Roberto Parra. He escrito guiones de cómic con el tema de lo urbano y algunos cuentos, muchas canciones. En 'El Tango de Edipo', una especie de novela, hablo muho de la población donde crecí, del paisaje urbano y marginal de mi niñez. Conocí a Pedro Foncea en un taller de literatura y lo que nos unió fue la idea de un grupo musical que incorporara jerga marginal urbana -coa- en sus letras, que en aquella época -los 80- no era tan conocida como ahora entre la juventud. De Kiruza, es una expresión del coa, por ejemplo".

De Kiruza y los cuequeros, ¿qué representan como experiencia?
"Lo más reciente ha sido aprender a fondo acerca de la cueca, en lo que ha jugado un papel fundamental mi amistad con Nano Núñez, el Baucha, el Perico: Los Chileneros. De Kiruza fue otro proceso, que estuvo marcado por un cruce generacional ya que todos los tipos con los que toqué en ese período eran diez o más años menores que yo, pero su talento y la fuerza con que querían expresarse, imponer la vitalidad de su música, todavía me conmueve. Es que era un período en que costaba ser alegre, el discurso de mi generación estaba marcado por mucho dolor. Cuando vivía en Nicaragua, soñaba con formar un grupo con esas características al regresar a Chile, pero no imaginaba que me iba a topar con un cantante del nivel de Foncea o un tipo tan genial como José Luís Araya. Creo que fue un privilegio haber formado parte de todo aquello, y sin duda aprendí muchas cosas que he ido incorporando paulatinamente en mi propio trabajo".

Un país individualista, consumista y un mundo dominado por un pensamiento único: ¿cuál es el sentido de la creación en estos tiempos?
"Creo que el sentido de la creación es una huevada íntima, que tiene que ver con sensaciones, decepciones, sueños, precisamente, del individuo. Hay unos versos en los que discrepo con el maestro Víctor Jara, y lo he escrito en alguna parte: 'yo no canto por cantar, ni por tener buena voz, canto porque la guitarra tiene sentido y razón...'. Creo que hace bien 'cantar por cantar' y mucho mejor 'tener buena voz', y que la guitarra no necesariamente tiene que tener sentido ni razón: la guitarra tiene que sonar simplemente, porque los que crecimos pulsando sus cuerdas no podemos vivir sin ella, nos debemos al canto. Ahora, somos seres sociales, estamos insertos en un tejido cultural, político, económico y por lo tanto tenemos responsabilidades, lealtades que respetar, tareas por cumplir. Pero la creación es otro cuento, es una llama que debe estar encendida independientemente de las características del medio. De hecho, así lo ha demostrado la historia. Por último, nadie me puede decir que los gringos, que viven el consumo, la atomización social y cultural, la búsqueda frenética de metas materiales -mucho más que nosotros- son, por esa razón, menos creativos".

Tu definición de utopía.
"Es el nombre de una ciudad que aún no hemos fundado".

 

 

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Extractos de un artículo de mi amigo, el poeta Mauricio Redolés, a raiz de mi primera presentación en el Festival de Viña, año 1992.

MARIO ROJAS DE CHILE

(PAGINA ABIERTA. Febrero de 1992)

por Mauricio Redolés

  • Este año parece que la parte folclórica del Festival de Viña estará más entretenida que otros años. Entre varios especímenes interesantes, calificó Mario Rojas (...) vivió 14 años entre Australia, Nicaragua y Estados Unidos, desde donde regresó a Chile.
  • Rojas es bilingüe y corresponde a esa sospechosa categoría de chilenos que habla de "los chilenos" en tercera persona plural... Además, le gusta lesear en inglés. En definitiva Rojas es bicultural. Afuera hizo "un montón de cosas". Frase típica de retornado no interesado en "mosquearse" muy rápido. (...) como todo ex joven de la ex UP, del régimen anterior al anterior, Mario es una especie de maestro chasquilla renacentista de las artes. Si pueh.
  • Como en aquellos años los jóvenes teníamos la idea que el cielo había que tomárselo por asalto, entonces los poetas cantaban y los cantantes pintaban y los pintores tocaban batería (como el afamado pintor Bororo que, incluso, llegó a probarse como baterista del grupo Capablanca, durando en el conjunto sólo un ensayo).
  • Mario Rojas, entonces, fuera de músico -que es su oficio principal-, también le ha hecho al teatro, al guión de comics, al periodismo, a la sociología. El año antepasado publicó una novela (El tango de Edipo. Editorial Arrebatos) obteniendo mención honrosa en el Premio Municipal.
  • En Chile, a su retorno, se hizo conocido porque junto a Pedro Foncea (el pelao que ganó el Festival de Viña en su parte internacional, el año pasado) formaron el grupo De Kiruza, el cual vino a levantar y a darle algo de color a la alicaída cultura popular juvenil de Chile en el cual moría la dictadura. (...)
  • Mario Rojas es un hombre que aparenta despreocupación y tal vez en lo inmediato, en el detalle, así sea. Pero en lo que está más allá no se equivoca. Mario Rojas está, desde su retorno a Chile, realizando pacientemente actos culturales. Actos que, junto a otros de otros creadores en los más diversos terrenos, han ido cambiando el panorama cultural de este país. De Kiruza, El tango de Edipo y Para ti, Luces del Puerto son una celebración más de estar vivos. ¡Arriba esas palmas!

 

 

 

 

 

Cantor que jamás se esconde
Que tu pandero rasguñen
Los dedos de Nano Nuñez
Y de Lucho Bahamondes
No importa cuando ni donde
Con tu guitarra no aflojas
Y mientras caen las hojas
Del invernal calendario
Por tu canto extraordinario
Brindo por ti
Mario Rojas


Décimas de Eduardo Peralta, cantor popular, en el lanzamiento de "Folklore Urbano"

 

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